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Si no hay solucion, no hay problema
by Carlos Nava Condarco
Una de las causas más importantes de la angustia que mucha gente siente es la impotencia para resolver algún problema. Esta es una situación muy frustrante, desestabiliza completamente el equilibrio emocional y progresivamente “secuestra” a la persona y la convierte en un rehén. Y si alguien por ahí dice que esto es pecar de facilismo, de inocencia o de ingenuidad, que nos demuestre ¿qué se gana haciendo las cosas de otra manera?, ¿dónde están y quienes conforman esa galería de notables que resolvió más problemas en su vida en tanto que menos durmió?, ¿quién entre los preocupados tiene el record de problemas resueltos?, ¿nos pueden enviar fotografías de estas Ilustres personas, certificados médicos y cartas manuscritas de los miembros de su familia? El consejo bíblico establece imperativamente: “Que no se ponga el sol sobre vuestro enojo”, y nosotros humildemente nos permitimos el paralelo para pedir “Que no se ponga el sol sobre tus problemas”. Si el día estuvo intensamente activo y el problema no fue resuelto, mañana se resolverá. La indispensable pausa no es herramienta de irresponsables o indiferentes, es arma poderosa en mano de los inteligentes. Las personas “oficiosas”, aquellas que a título de responsabilidad viven al ritmo que les dictan sus problemas, son aquellas que hubieran querido construir el canal de Panamá con un pico y una pala en la mano: hasta el día de hoy seguirían trabajando. Las personas inteligentes trabajan resolviendo sus problemas y conquistando sus metas sobre caminos asfaltados, en esta tarea no hay “atajos” efectivos. Algunos apuntes sobre las personas “preocupadas”: El diccionario dice que Preocupación es: “intranquilidad, inquietud o temor que provoca alguna cosa”. Y sus sinónimos son: “desasosiego, intranquilidad, ansiedad, nerviosismo, inquietud, pesadumbre, malestar desazón, recelo, insomnio, angustia, manía, neurosis…” Imaginemos una persona “preocupada” tratando de resolver sus problemas en medio de inquietud, temor, malestar, desazón, angustia, etc. Esto resulta casi absurdo. Sin embargo el entendimiento tradicional da a entender que una persona “preocupada” es justamente aquella que le está prestando más atención a sus problemas: está “pre-ocupada” en su tratamiento. La preocupación en realidad no es una antesala al proceso de resolución de problemas, la preocupación es una consecuencia de problemas mal resueltos. Nada se gana con preocupación, es más, cuando se llega a ése estado la batalla ya está prácticamente perdida. Y es que con los problemas en los hechos se libra una batalla, y si bien no siempre se gana, esta no es una batalla que se emprende para perder. El hombre curtido en la batalla extrae beneficios tanto de la victoria como de la derrota pero juega a ganar. El hombre preocupado ya ha sido derrotado antes de pelear, porque aún cuando excepcionalmente llegue a resolver bien sus problemas ha perdido sosiego, tranquilidad y paz. Esto debilita el espíritu para las siguientes confrontaciones y pone en riesgo el triunfo definitivo en la vida. Tampoco faltarán las personas que afirmen que pedir que se evite la existencia de problemas imaginarios y preocupaciones raya en una ingenuidad ridícula. Al fin y al cabo la vida no es una taza de leche para nadie y estas personas clamarán porque tomemos conciencia de la “cruda” realidad y coloquemos los pies en la tierra. ¿Y que se les puede decir? También raya en lo ridículo que desde aquí se propugne la existencia de problemas imaginarios o se llame a la gente a estar preocupada. Esto no es nada razonable, porque por último es entendible que se tengan los pies en la tierra pero nada obliga a tener la cabeza a la altura de los pies. Todo se trata de Calidad de Vida. Este tiene que ser el paradigma y algunos tenemos que dar como bueno todo lo que allí conduzca. Entender en este sentido que todos los problemas tienen solución ayuda muchísimo, racionalizarlo contribuye incomparablemente al crecimiento personal. No hay margen de error ni riesgo alguno al afirmar: SI NO HAY SOLUCION, ¡NO HAY PROBLEMA! Recordemos esto cada día porque aumentará de manera maravillosa nuestra Fe en la victoria. Y bien nos ha sido dicho por una Sabiduría superior que la Fe mueve montañas… DATOS DEL AUTOR Carlos Eduardo Nava Condarco, natural de Bolivia, reside en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, tiene 45 años, es Administrador de Empresas y Empresario. Actualmente Socio Gerente de la empresa CHAINS SRL, administradora de la cadena de restaurantes de Taxi Subs, Pizza Uno, Chifa Box, Clock´s, Buenos Aires Grill, Family Center y Big Ben. Es autor de los libros “El Strategos y la guerra en el mundo de los negocios” y “Los Problemas y Yo: historia de una amistad” Email: carlosnava365@gmail.com
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